La respuesta corta: por debajo de una puerta, el agua solo se detiene con algo que resista su empuje y que selle contra el suelo. Un burlete adhesivo, una tira de goma o un cepillo bajo la hoja están pensados para el aire y para el agua de lluvia que golpea la puerta con el viento. Cuando la calle se llena y el agua sube unos centímetros por encima del umbral, esos accesorios no aguantan la presión y el agua pasa por debajo y por los laterales.
Lo que funciona es cerrar el hueco desde fuera con un elemento rígido, apoyado en el marco y con una junta comprimida contra el umbral. Eso es una barrera. Los sacos de arena hacen algo parecido durante un rato, del orden de decenas de minutos, pero filtran. Si su calle ya se ha inundado alguna vez, la solución duradera es una barrera a la medida de su puerta, montada antes de que llegue el agua.
Por dónde entra el agua en una puerta
Una puerta tiene tres puntos débiles frente al agua que sube: la ranura bajo la hoja, los laterales entre la hoja y el marco, y el propio umbral cuando es de piedra o está desgastado. El agua no necesita mucha altura para encontrar el camino: con pocos centímetros por encima del umbral empieza a entrar, y a medida que sube, la presión sobre la puerta aumenta.
Por eso cualquier solución tiene que cubrir los tres puntos a la vez. Tapar solo la ranura inferior deja pasar el agua por los laterales; reforzar la hoja no sirve si el umbral no está sellado.
Qué funciona y qué no, solución por solución
Burletes adhesivos y bajos de puerta
Son útiles contra corrientes de aire y contra la lluvia que entra empujada por el viento. No están diseñados para retener una lámina de agua: el adhesivo se despega con la humedad y la goma se deforma en cuanto hay presión. Si el agua llega a su puerta, no cuente con ellos.
Silicona y espuma
La silicona sirve para sellar una fisura fija entre el marco y la pared. No se puede aplicar en la junta de una puerta que se abre, y si se hace de urgencia hay que quitarla después. La espuma expansiva absorbe agua. Ninguna de las dos es una protección contra una inundación.
Sacos de arena
Son la respuesta clásica y tienen su lugar: son baratos y los reparten a veces los ayuntamientos antes de un episodio. Pero hay que saber lo que dan. Un muro de sacos bien montado, en varias hileras y trabado como un muro de ladrillo, frena el agua durante un tiempo limitado, del orden de decenas de minutos, y siempre filtra entre los sacos y por debajo. Hace falta tiempo, varias personas y muchos sacos para cubrir una sola puerta, y después quedan sacos mojados y sucios que hay que retirar.
Barrera anti inundaciones de lamas
Dos guías se atornillan una sola vez a cada lado del hueco. El día del aviso se deslizan las lamas de aluminio dentro de las guías y se aprietan los husillos: la junta EPDM se comprime entre lamas y contra el umbral y el agua se queda fuera. Se monta en 1 o 2 minutos, por una persona y sin herramientas, y después se guarda plana. La guía del Ministerio para reducir la vulnerabilidad de los edificios frente a las inundaciones incluye las barreras temporales en la puerta de entrada entre las medidas de protección de una vivienda.
¿Y una barrera anti inundaciones casera?
Es una búsqueda frecuente y la respuesta honesta es que un tablero atornillado al marco, con silicona o espuma en los bordes, puede frenar algo el agua durante poco tiempo. Tiene los mismos problemas que los sacos: no hay junta comprimida contra el suelo, el tablero se deforma con la presión, y montarlo con prisa, el día del aviso y a menudo bajo la lluvia, es lo más difícil. Además, cada atornillado de urgencia daña un poco más el marco.
Si decide improvisar, hágalo antes de que llegue el agua, con madera tratada que no se hinche, y no confíe en ella para alturas superiores a unos pocos centímetros. Si el agua ya ha entrado alguna vez en su casa, lo razonable es dejar de improvisar y dimensionar una protección que funcione cada vez.
Cómo elegir la altura de la barrera
La altura de retención se elige a partir del nivel que ha alcanzado el agua en su calle, no del que le gustaría tener. Si no lo sabe, pregunte a los vecinos, busque marcas en fachadas cercanas o consulte el visor del SNCZI para saber si su calle está en zona inundable. Fabricamos las barreras en 38, 56, 74 y 92 cm de retención; 38 cm cubre la mayoría de los encharcamientos urbanos, y en zonas con episodios de DANA conviene subir.
El ancho se mide entre paredes, en el punto más estrecho del hueco. Explicamos cómo hacerlo, con los errores más habituales, en la guía cómo medir el hueco.
La puerta no es el único punto de entrada
Proteger la puerta y olvidar el resto es la causa más frecuente de una inundación «inexplicable». Revise también las rejillas de ventilación a cota baja, que se cierran con una tapa estanca de ventilación, y los desagües: cuando la red se satura, el agua sube por dentro, y eso se corta con una válvula antirretorno en la arqueta.
Para puertas de entrada de 60 a 199 cm, el equipo que corresponde es la barrera apilable a medida. Si quiere que le digamos qué altura y qué equipo necesita, mándenos una foto de la puerta con una cinta métrica apoyada y le respondemos con un presupuesto desglosado en 24 horas.